viernes, 15 de junio de 2012

Nuestra Palabra Nº 178:

Ganar la calle para
defender lo conquistado


Un conjunto de hechos concatenados durante las últimas semanas nos permiten observar que estamos ante una agudización de la lucha de clases en la Argentina. En esta renovada ofensiva de la derecha aparece en primer plano el accionar de un sector minoritario de la sociedad, con una disposición visiblemente violenta, que no piensa en nuevos turnos electorales sino que plantea apelar a la "democracia directa" e interrumpir drásticamente el mandato de la compañera Cristina. Algunas decisiones recientes, como la recuperación del control sobre YPF, el revalúo fiscal rural en territorio bonaerense o la resolución de la Corte Suprema que fija el próximo 7 de diciembre como momento de inicio del proceso de desinversión de los monopolios multimediáticos, parecen haber acelerado los planes desestabilizadores.
La asonada impulsada con los cacerolazos en algunos barrios de la Capital, sincronizados con el anuncio de nuevo lockout patronal agropecuario, evidenció que el enemigo está lejos aún de poder movilizar la base social necesaria para generar un escenario como el de 2008 en el contexto de la lucha por la 125. Sin embargo, la agresión a periodistas en el marco de estas manifestaciones, hecho que debemos vincular a lo ocurrido en el Hospital de Malvinas Argentinas donde operaron grupos pertenecientes a las fuerzas de seguridad, nos muestra el estado de ánimo de determinadas expresiones de la derecha, realmente enardecidas con los cambios que se están produciendo. Ganar la calle en defensa del Proyecto Nacional será un desafío fundamental en la etapa que se abre.
La marcha de la economía es el eje principal de la provocación. Cristina lo explicó recientemente al recordar que cuando crecíamos a tasas chinas, argumentaban que era por el viento de cola externo; ahora que se plantea una desaceleración del crecimiento económico -algo que ya estaba previsto en el Presupuesto 2012- resulta que se debe a causas internas. Lo que se observa es el intento deliberado del poder real de ocultar los efectos de una crisis global que hace tambalear al mundo y que indudablemente impone dificultades a las naciones en desarrollo.
A esto se suma la fuerte presión en torno al precio del dólar que ejercen fundamentalmente grandes exportadores y especuladores. Tan sólo 19 empresas concentran el 50% del movimiento cambiario cotidiano. Estas maniobras persiguen una devaluación del peso y tensión en los precios que retraigan el consumo. De paso, los medios de comunicación azuzan cierta psicosis social, aunque sólo una pequeña parte de la población atesore sus ahorros en la moneda estadounidense.
El gobierno se planta ante las embestidas, y continúa profundizando las políticas destinadas a sostener la actividad económica, la producción y el crecimiento, en esencia, consolidar las conquistas alcanzadas. El plan que prevé la construcción de 400 mil viviendas a partir de la promoción de créditos hipotecarios constituye una medida de enorme impacto económico y social, que reafirma el rol determinante del Estado, en particular frente a los coletazos de la crisis, y que da respuesta a una demanda tan sensible como lo es la posibilidad del acceso a la casa propia.
Se inicia una etapa de mayor confrontación. La derecha busca agitar un escenario de creciente conflictividad social, sembrando temor frente a las turbulencias que derivan de la crisis del neoliberalismo.
Como en otros momentos de la historia, van a estimular a sectores del movimiento obrero para que, en definitiva, atenten contra sus propios intereses y los del conjunto del pueblo. Esto es un fenómeno continental, que días atrás se replicó en Bolivia, y con tristes antecedentes en América Latina, donde permanecen latentes las lecciones del Chile de Allende.
Debemos enfrentar esta ofensiva en las calles, movilizados, informando a nuestro pueblo, despejando la confusión y el desánimo que pretenden instalar desde los medios del establishment. Se ha extendido la militancia y su disposición de lucha. La iniciativa es de la compañera Cristina, que en pocos meses ha dispuesto transformaciones que no registran antecedentes en décadas. Por eso la rabia de la derecha y su incontenible agresividad.
La consigna es unir y organizar. No podemos perder un minuto más y avanzar decididamente en la construcción del Frente Nacional, Popular, Democrático y Latinoamericanista.
La iniciativa es de la compañera Cristina, que en pocos meses ha dispuesto transformaciones que no registran antecedentes en décadas.

 

 



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